Las trayectorias profesionales no se construyen solo con conocimiento, sino también con decisiones, aprendizajes y desafíos que obligan a salir de la zona de confort. Esa fue una de las ideas que marcó la conversación en una nueva edición de “Lecture and Beer: Mujeres en Tecnología”, donde tres líderes de la industria compartieron sus experiencias y reflexiones.

Panel del evento de izquierda a derecha: Miguel Paz, Viviana Campos, Diana Palacios y Ángeles Quintana.
Entrar a una reunión y darse cuenta de que eres la única mujer en la mesa es una situación que muchas profesionales del mundo tech reconocen.
Durante años, esa ha sido una realidad bastante común para quienes trabajamos en tecnología o en el sector financiero, y ahí surgen dudas como: ¿estaré preparada?, ¿sabré lo suficiente?, ¿realmente merezco este espacio?
Ese tipo de preguntas estuvieron presentes en la conversación con Viviana Campos, Gerenta de Operaciones y Tecnología en Lider Bci; Diana Palacios, Gerenta general de la Cámara de Bajo Valor (CPBV) de Shinkansen; y Ángeles Quintana, Gerenta de Negocios Individuales y Colectivos de Zurich.
Más que una charla técnica, el espacio giró en torno a las experiencias laborales, los obstáculos que aparecen en el camino y los aprendizajes que quedan tras enfrentarlos.
En una industria que hoy atraviesa transformaciones profundas —desde el avance de la inteligencia artificial hasta la digitalización de los servicios financieros— este tipo de instancias también ayudan a entender cómo está cambiando el liderazgo en el sector.
Atreverse antes de sentirse lista
Una de las ideas que apareció con fuerza durante la conversación fue la forma en que hombres y mujeres suelen enfrentar las oportunidades laborales.
Diana Palacios lo resumió con una observación que resonó tanto entre las panelistas como en el público: “Los hombres necesitan cumplir con la mitad de los requisitos para postular a un cargo; las mujeres sentimos que necesitamos el 95%”.
Esa percepción influye directamente en las decisiones profesionales.
Mientras algunos se presentan a un puesto incluso sin cumplir con todas las condiciones, muchas prefieren esperar hasta sentirse preparadas antes de dar ese paso.
De ahí surgió uno de los mensajes más repetidos del encuentro: atreverse antes de sentirse completamente lista.
“Tenemos que lanzarnos más. Nada malo va a pasar”, recalcó Diana.
Cuando ser distinta es una fortaleza
Durante la conversación, Viviana Campos recordó que, especialmente al inicio de su carrera, era común encontrarse en espacios donde la representación femenina era mínima.
Con el tiempo, sin embargo, esa experiencia fue adquiriendo otro significado. En lugar de verlo como una desventaja, comenzó a entenderlo como una oportunidad para aportar nuevas perspectivas.
“Cuando lo miras como una oportunidad, dices: ellos no saben cosas que yo sí sé”, comentó.
La diversidad de miradas puede convertirse en una gran fortaleza para los equipos. Distintas trayectorias y experiencias también enriquecen la forma en que se abordan los desafíos tecnológicos.
Además, cuando una mujer ocupa espacios visibles dentro de una organización, suele ocurrir algo importante: otras profesionales que estaban trabajando en silencio comienzan a hacerse visibles.
“Cuando una se atreve a mostrarse, aparecen otras mujeres que estaban debajo de la mesa. Hay que mostrarlas”, destacó Viviana.
Levantar la voz cuando es necesario
El panel también dejó espacio para compartir experiencias incómodas que aparecen a lo largo de una carrera profesional.
Ángeles Quintana recordó una reunión en la que, después de presentar un proyecto ante un equipo directivo, ella y sus compañeras recibieron un comentario sobre su apariencia que la hizo cuestionar cómo se estaba valorando su trabajo.
Tras la exposición, mientras coordinaban los siguientes pasos de la iniciativa, uno de los ejecutivos comentó que seguramente todos querrían participar en las reuniones porque “eran las tres estupendas”.
La reacción de Ángeles fue inmediata.
“Le dije: ¿cómo que estupenda? Acá somos profesionales. Estamos trabajando sin parar y tenemos un proyecto increíble”.
En ese momento, la situación generó cierta tensión. Con el tiempo, sin embargo, ese intercambio también abrió un espacio de reflexión.
“Años después tuvimos una conversación y me dijo: me cambiaste la perspectiva”, detalló.
Ser parte del diseño de la tecnología
Hacia el final del evento, también surgió otro tema relevante: los cambios que está viviendo hoy la industria tecnológica.
El avance de la inteligencia artificial está transformando la manera en que se desarrollan productos, se toman decisiones y se diseñan servicios, redefiniendo el rol de quienes lideran equipos.
Para la gerenta de Operaciones y Tecnología en Lider Bci, el desafío no es solo implementar nuevas herramientas, sino participar activamente en la forma en que estas se construyen.
“Si nosotras, como mujeres, lideramos no solo el uso de la inteligencia artificial, sino que somos arquitectas, diseñamos esta inteligencia artificial, claramente no va a tener los sesgos que hoy día podría tener si no estamos presentes”, señaló.
En ese proceso, la diversidad de miradas se vuelve clave. Mientras más perspectivas participen en el desarrollo de estas tecnologías, mayor será la capacidad de construir soluciones más representativas.

Foto grupal con asistentes y panelistas del evento.
Espacios como este permiten abrir conversaciones, compartir experiencias y visibilizar trayectorias que pueden inspirar a más personas a empezar una carrera en el mundo tech.
Muchas veces, lo que impulsa a alguien a entrar al mundo tecnológico no es solo una oportunidad laboral, sino escuchar una historia que demuestra que ese camino también puede ser posible.
En una industria que cambia con rapidez, escuchar esas voces también cumple otro rol: recordar que muchas veces el primer paso no es saberlo todo, sino atreverse antes de sentirse completamente lista.