Liderar sin moldes: La importancia de la construcción de un estilo propio

Sofía Álvarez Sofía Álvarez

Hay algo distinto en cómo Liliana Reyes entiende el liderazgo. Como cabeza de Continuum, este mes nos comparte — en el marco del Día de la Mujer — sus reflexiones sobre autenticidad y lo que realmente significa marcar el ritmo en la industria tech.


Foto de Liliana Reyes, CEO de Continuum HQ

¿Cómo se construye realmente un estilo de liderazgo? En la industria tecnológica solemos hablar mucho de este tema, pero pocas veces de los procesos, dudas y aprendizajes que acompañan el camino hacia ese tipo de posiciones.

La trayectoria de Liliana —también conocida como Lili—, ingeniera informática, socia y CEO de Continuum HQ, refleja precisamente ese recorrido.

Al avanzar en su carrera dentro de la empresa, Lili enfrentó uno de los desafíos más comunes al dar un salto profesional: la presión por adaptarse a estilos previamente establecidos.

Cuando tomó la gerencia de Operaciones, sintió el peso de las expectativas e intentó ajustarse a una forma de conducción que no necesariamente reflejaba su identidad profesional. En ese momento —recuerda— aparecieron dudas sobre cómo enfrentar esa nueva etapa.

 

“A veces uno confunde que para tomar un rol y que otra persona ocupó, tienes que liderar como esa persona. Y eso me hizo sentir mucha incomodidad. No podía fluir”, comenta.

 

Esa experiencia la llevó a cuestionar la idea de que asumir una posición de liderazgo implicaba replicar modelos existentes. En ese proceso comenzó a buscar referentes y a conversar con otras profesionales que desempeñaban cargos similares en la industria tecnológica.

“Me di cuenta de que en LinkedIn había pocas mujeres que ocupaban ese rol”, detalla Liliana. Aun así, logró reunirse con algunas de ellas para compartir experiencias y reflexionar sobre los desafíos de gestionar equipos y asumir nuevas responsabilidades.

 

A partir de esas conversaciones llegó a una conclusión que hoy guía su forma de trabajar: el liderazgo no se trata de imitar, sino de desarrollar una manera propia de hacer las cosas.

“Tengo que dejar de intentar ser una persona que no soy. Tengo que hacer este trabajo según mis capacidades y estilo. Porque si no respeto mi esencia y mi forma de hacer las cosas, entonces no voy a poder obtener los mejores resultados”, explica.

Esa convicción marcó un punto de inflexión en su trayectoria dentro de la empresa.

 

Aprender en el proceso

Tiempo después, cuando surgió la oportunidad de asumir la gerencia general, enfrentó el desafío desde una perspectiva distinta. Si al inicio de su carrera en cargos de gestión aparecieron dudas, esta vez primaron las ganas de tomar un rol con aún más influencia y que brinda la oportunidad de visibilizar a las mujeres en roles aún poco habituales, como ser CEO en una empresa de tecnología.

“Si mi líder veía ese potencial en mí, ¿por qué yo no le iba a creer?”, recuerda.

Desde entonces, una de sus prioridades ha sido fomentar una cultura donde las personas puedan asumir nuevas responsabilidades sin temor a equivocarse, algo que forma parte de cómo Continuum entiende el desarrollo de sus equipos.

 

“Creo que es sano generar un espacio donde tú puedas probar lo que significa liderar sin estar obligado a hacerlo bien a la primera”, sostiene.

Esta mirada se conecta con una reflexión más amplia sobre cómo se desarrollan las trayectorias profesionales, especialmente en el mundo tecnológico.

“Si tú entras a LinkedIn, de repente uno se hastía un poco de lo que ve ahí, porque pareciera ser que todos nacieron sabiendo”, comenta. “Hablamos muy poco de la metida de patas”.

Visibilizar los procesos —incluidos los errores— también abre espacios para conversaciones más honestas dentro de los equipos.

 

Nuevos referentes en la industria tecnológica

La diversidad en las instancias donde se toman decisiones es un elemento clave para seguir fortaleciendo la industria tecnológica.

Con más de dos décadas de experiencia en el sector, Lili reconoce que se han producido avances en la participación femenina. Sin embargo, considera que el cambio más significativo ocurre cuando más profesionales acceden a cargos donde se define el rumbo de las organizaciones.

“Siento que necesitamos mostrar que hay más mujeres en roles de liderazgo. Y cuando hablo de liderazgo no me refiero solo a mandos medios, sino a que haya subgerentas, gerentas e idealmente mujeres en directorios”, plantea.

Desde su experiencia, estas instancias no solo cambian quién participa en la toma de decisiones, sino también las conversaciones que se abren dentro de los equipos y los referentes que se construyen para nuevas generaciones.

 

“Si yo no tomo este desafío, entonces las mujeres que eventualmente están buscando crecer profesionalmente tendrán pocas referentes”, reflexiona.

En ese contexto, también es necesario seguir ampliando las oportunidades de desarrollo dentro de la industria tecnológica y avanzar hacia una mayor presencia en cargos de responsabilidad.

“Creo que el desafío es mostrar que somos capaces de impactar positivamente en las organizaciones más allá de la cuota de diversidad”, concluye.

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