Ley corta de Isapres: ¿soluciona o profundiza el problema?

Karen Galvez Karen Galvez

Ad portas de que se cumpla el plazo que definió la Corte Suprema, el Gobierno presentó recién la Ley corta de Isapres para determinar el mecanismo de restitución de los cobros excesivos aplicados a sus afiliados por estas entidades, a pesar de que se había comprometido a hacerlo en marzo.

Personal de salud durante un procedimiento. Foto de Artur Tumasjan.

Antes de presentar la ley, veíamos tres escenarios posibles: 1) Que el Gobierno esté buscando alternativas de pago (entre otras iniciativas) para que las Isapres no colapsen; 2) Que algunas Isapres quiebren, pero sean compradas por otras o por aseguradoras; 3) Que colapsen y caigan todas las Isapres, que sería el escenario más catastrófico.

Con la ley corta de Isapres que ahora se presentó, se puede observar que los dos últimos escenarios antes descritos podrían concretarse.

“La ley podría llevar a un quiebre masivo de las Isapres, en vez de fomentar nuevas reglas del juego para que puedan convivir con el sistema público de manera sostenible en el tiempo”.

Es que no es menor el monto que se ha calculado preliminarmente que deberían devolver las aseguradoras: 1.400 millones de dólares sólo a los afiliados. Adicionalmente, hay 500 millones de pesos que deben a clínicas y prestadores privados. Con esta ley, las Isapres tienen un plazo de sólo seis meses para hacer el cálculo de lo que se adeuda y presentar un plan de pago. Además, las cotizaciones se disminuirán 30%, por lo que las aseguradoras recibirán menos ingresos.

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Por lo visto, si se aprueba tal cual, esta ley podría llevar a un quiebre masivo de las Isapres, lo que conllevaría a un colapso en todo el sistema de salud. Es sabido que el sistema público no da abasto para la atención de público y un porcentaje importante de afiliados a FONASA se atiende en clínicas, ya que los establecimientos de salud públicos no tienen la capacidad o no cuentan con los recursos necesarios para atender ciertas enfermedades.

Las Isapres hasta ahora han operado como un “seguro transitorio”, ya que mientras el usuario esté sano y joven, es un tesoro para ellas. No obstante, a medida que nacen los hijos, hay enfermedades o llega a la vejez, ya deja de ser rentable para la Isapre y el alza se vuelve insostenible de pagar. Y esta era la situación que buscaba evitar la Corte Suprema con el fallo que exige la devolución de primas y reajuste de las tablas de adecuación para los planes de salud contratados antes de 2019. Sin embargo, con esta medida, la amenaza de quiebra de las Isapres y potencial colapso en el sistema de salud se visualiza cada vez más cerca.

En este sentido, la propuesta presentada por el Gobierno no parece solucionar el problema, sino más bien apresurar el colapso de las isapres y del sistema, finalmente, en vez de comenzar a construir nuevas reglas del juego para que las aseguradoras puedan convivir con el sistema público de manera sostenible en el tiempo. Se debería considerar y tomar como principal aliado, el uso de la tecnología para disminuir costos operacionales y una cultura centrada en los clientes que permita tener planes cada vez más acordes con las necesidades y realidades de los pacientes a un precio justo.

Esta columna de opinión fue publicada el 11 de mayo en Diario Financiero

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