¿Por qué la colaboración temprana y la comunicación activa de los equipos son clave para diseñar productos con mayor impacto?
En muchas organizaciones, el trabajo en conjunto ocurre cuando el rumbo ya está trazado. Así, la participación de distintas áreas se limita a la ejecución y no a la definición del problema, lo que puede derivar en desarrollos rápidos, aunque no siempre alineados con los usuarios ni con los objetivos de la compañía.
Cuando este enfoque se impone, el avance se construye sobre información parcial. Es como armar un mueble sin entender bien las instrucciones: al principio la intuición parece suficiente, pero más adelante las piezas dejan de encajar.
Por eso, la pregunta no es solo cómo mejorar un producto o una experiencia, sino cómo comunicar el diseño de manera que invite a construir en conjunto, en lugar de limitarse a validar decisiones ya tomadas. A continuación, algunos puntos clave para lograrlo:
Foto de Flipsnack en Unsplash
No eres dueño del problema
Cuando una gerencia plantea un requerimiento como “necesitamos un portal más simple”, rara vez está describiendo el problema completo. Lo que aparece primero suele ser apenas un síntoma: detrás conviven restricciones del negocio, supuestos no cuestionados, oportunidades invisibles y actores que todavía no participan de la conversación.
El primer paso, entonces, no es validar un brief, sino entender cómo el problema impacta en la estrategia de la empresa y qué fricciones enfrentan sus usuarios.
Al abrir el desafío y explorarlo en conjunto con las áreas de negocio, diseño y tecnología, el equipo deja de ejecutar pedidos y pasa a construir soluciones como un socio estratégico real.
La colaboración no se decreta: se construye
Muchas organizaciones se definen como colaborativas, pero el trabajo conjunto no surge tan solo por declararlo. Se construye en la práctica, coordinando miradas y compartiendo aprendizajes a lo largo del proceso.
Escuchar a quienes no diseñan, pero conocen la operación diaria, suele revelar fricciones invisibles. Cuando esas miradas se integran, los actores involucrados dejan de evaluar desde afuera y pasan a construir junto al equipo.
Diseñar con stakeholders no es una técnica: es una forma de trabajo
Involucrar stakeholders implica hacerse cargo de múltiples perspectivas, conciliar tensiones entre negocio, experiencia y tecnología, y construir acuerdos operables.
Cuando los equipos participan activamente en este tipo de dinámicas, el impacto va más allá del producto.
Quienes operan, promueven o escalan la solución incorporan esta lógica en su trabajo cotidiano. Así, el diseño deja de ser una etapa del proceso y se transforma en una práctica que se replica dentro de la organización.
Mejores prácticas para comunicar durante el diseño
-
Conecta la propuesta con el objetivo de negocio: No basta con mostrar una mejora en la interfaz. Es clave explicar qué objetivo originó la necesidad y cómo el diseño contribuye a cumplirlo.
-
Visibiliza hallazgos y su origen: Comunicar diseño también es reconocer de dónde vienen los aprendizajes. Mostrar cómo la investigación y el aporte de distintos actores influyeron en la solución, fortalece la confianza y legitima las decisiones tomadas.
-
Presenta el diseño como un recorrido completo: Los stakeholders necesitan entender la experiencia de punta a punta: cómo el usuario interactúa con la solución, qué pasa antes y después, y cómo se conecta con otros servicios del ecosistema.
-
Distingue lo esencial de lo accesorio: No todo tiene el mismo peso. Explicar qué elementos resuelven el problema de fondo y cuáles son mejoras complementarias ayuda a enfocar la conversación y a tomar mejores decisiones cuando hay restricciones.
La co-creación se consolida en cada decisión compartida
Diseñar con otros no es un gesto simbólico ni una “moda”, sino una decisión estratégica que permite construir soluciones más robustas y alineadas con la realidad operativa del negocio.
La co-creación no ocurre en un momento puntual: atraviesa todo el ciclo del producto y se consolida en cada decisión compartida.
Cuando el diseño se comunica como un proceso abierto, el impacto va más allá del resultado final. Se construyen acuerdos, se genera compromiso y se establece una forma de trabajo donde el diseño deja de ser un rol aislado y pasa a ser un lenguaje común.