Aseguradoras en el SFA: ¿Cumplir es suficiente para competir?

Ricardo Alfaro Ricardo Alfaro

Marty viajando al futuro

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Hace un par de semanas, el Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) se tomó gran parte de la agenda del Chile Fintech Forum 2026.

Entre charlas, paneles y un discurso político enfocado en acelerar su implementación, el foco estuvo puesto en los próximos pasos para su entrada en vigencia.

Uno de los temas más comentados fue la controvertida decisión de la CMF de extender los plazos hasta julio de 2027 y el impacto que esto podría tener en la competencia y el desarrollo de nuevos servicios financieros.

Panel CFF 2026: "El futuro del SFA: ¿Cómo lanzarlo y hacerlo bien? con Alfonso Maira (Floid), Blanca Espinoza (Nuek), Leo Soto (Shinkansen) y Richard Kosche (Experian).

Panel CFF 2026: "El futuro del SFA: ¿Cómo lanzarlo y hacerlo bien?". Con Alfonso Maira (Floid), Blanca Espinoza (Nuek), Leo Soto (Shinkansen) y Richard Kosche (Experian).

Un debate que deja una vez más en evidencia las distintas posiciones: Por un lado, las fintechs que presionan por acelerar la implementación, y por otro, los incumbentes, que apuntan a la falta de definiciones regulatorias y técnicas, especialmente mientras siga pendiente la publicación del famoso Anexo 3.

Pero mientras gran parte de la conversación sigue centrada en los tiempos y en la arquitectura del sistema, empieza a aparecer otra preocupación.

El problema es que todo esto no se queda solamente en la capa de integración. A medida que la información circula entre instituciones conectadas, también se hacen más visibles las fricciones operativas que existen detrás de esa conectividad.

Y ahí las aseguradoras enfrentan un desafío mayor al de la banca, aunque muchas veces queden en segundo plano dentro de la conversación sobre Open Finance.

Los bancos, aun con su propia brecha tecnológica, llevan años desarrollando capas de integración sobre sus sistemas legacy, impulsados por la presión competitiva y las expectativas de sus usuarios. Las aseguradoras, en cambio, han tenido una evolución más lenta, con operaciones concentradas en el backoffice y menor interacción cotidiana con sus asegurados.

Ese desfase marca solo un fragmento del desafío para la industria, porque da la impresión de que una parte importante del sector sigue mirando el SFA desde el ángulo equivocado.

 

El verdadero desafío no son las APIs

Abordar el SFA únicamente como un proyecto de cumplimiento normativo es un error estratégico. El Open Finance no solo conecta datos, también expone cómo funcionan las operaciones detrás de ellos.

Una API puede responder correctamente a nivel técnico y, aun así, reflejar procesos lentos, problemas de integración o dependencias manuales que hasta hoy, muchas veces quedan “puertas adentro”.

Esto puede ser especialmente relevante para muchas aseguradoras, ya que durante años, muchas de ellas han convivido con esas fricciones porque se resuelven internamente sin afectar la experiencia final. Un pago no conciliado se corrige después; una inconsistencia se resuelve por correo, un desfase entre sistemas queda contenido dentro del backoffice, y el negocio sigue funcionando.

 

Pero cuando terceros comienzan a consumir información financiera desde otras plataformas, la dinámica cambia. Una conciliación tardía puede transformarse en una póliza aparentemente impaga; un sistema desactualizado, exponer información incorrecta sobre cobertura o vigencia. Y cuando otras compañías empiezan a construir servicios sobre esos datos, las debilidades operativas dejan de estar ocultas.

Desarrollar las APIs no será la parte realmente compleja. El verdadero desafío estará en sostener datos y operaciones consistentes detrás de ellas.

 

Cuando la infraestructura deja de ser el elemento diferenciador

En mercados donde el Open Finance ya lleva más tiempo funcionando, actores como Nubank, Revolut o Lulo Bank han construido parte importante de su propuesta sobre ecosistemas financieros abiertos. Y cuando la interoperabilidad se vuelve infraestructura, la diferenciación empieza a moverse hacia otro lado.

Durante años, parte del valor de las instituciones financieras estuvo en controlar información fragmentada y difícil de compartir. Pero ahora que los datos circularán con mayor facilidad, la competencia debe trasladarse hacia la experiencia, la personalización y la capacidad de transformar esa información en servicios útiles.

Para las aseguradoras, ese escenario es especialmente desafiante. Históricamente, la industria ha estado más enfocada en la operación y administración que en la interacción continua con sus clientes. Ahí aparece un espacio relevante, porque el Open Finance permite acceder a información mucho más ligada al comportamiento financiero cotidiano de las personas.

Patrones de ingreso, hábitos de pago, niveles de endeudamiento o señales de estrés financiero pueden transformarse en datos útiles para ajustar coberturas, mejorar evaluaciones de riesgo o diseñar soluciones más dinámicas.

 

Marty lee en el diario del futuro una publicidad de seguros personalizados gracias al SFA

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Y justamente esa es una de las oportunidades más interesantes para el sector, no tanto en las APIs mismas, sino en cómo cambia la manera de entender y construir productos financieros.

 

¿Cumplir es suficiente para competir?

Prepararse para el SFA exigirá bastante más que ajustarse a la regulación. La calidad de los datos que una aseguradora expone hacia afuera depende directamente de sus procesos internos, y eso obliga a mirar mucho más allá de la interoperabilidad.

En muchos casos, el reto será consolidar información fragmentada, automatizar flujos que aún dependen de intervención manual y eliminar las fricciones que hasta hoy se resuelven “a la interna”.

El plazo adicional alcanzará para cumplir, pero la duda es si también alcanzará para competir.

Porque cuando el Sistema de Finanzas Abiertas deje de ser un tema regulatorio y empiece a impactar directamente la experiencia de las personas, las diferencias entre instituciones no se medirán por quién publicó primero una API, sino por quién logró construir operaciones más sólidas y consistentes. Y quién aprovechó los datos del sistema para ofrecer mejores productos que fidelicen a sus asegurados.

¿Tu organización ya tiene claro cómo aprovechará el tiempo adicional?

 

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